La tercera prueba de la temporada venía condicionada para los aficionados por las dos carreras previas, aburridas para una gran mayoría. Incluso Luca di Montezemolo viajó hasta Sakhir para reunirse, junto a Ecclestone, con Jean Todt para tratar de cambiar esta F1 en busca de la emoción. Y lejos de las dos primeras carreras, Bahrein regaló adelantamientos desde el inicio y hasta prácticamente el final, piques (sanos) entre compañeros y, en definitiva, una tensión que invitaba a prestar atención en cada vuelta. Este nivel de emoción alcanzó su pico máximo en el tramo final del gran premio, cuando el coche de seguridad saltó a pista y, cuando la abandonó, dejó una fila india con dos Mercedes, dos Force India, (Button) dos Red Bull, dos Williams, dos Ferrari… El mayor susto -espectacular- fue el que causó este safety car: Maldonado golpeó a Esteban Gutiérrez y este voló dando una vuelta de campana. El mejicano pudo abandonar el coche por su propio pie, pero su 'chasis' deberá ser revisado.
Un 10 para Hamilton y los equipos desde el muro
El ganador, Lewis Hamilton, supo retener a Nico Rosberg, quien intentó en diferentes ocasiones adelantar a su compañero en las últimas diez vueltas con gomas blandas (Hamilton 'calzaba' duras). Un 10 para el piloto inglés, así como para Mercedes, cuya única misiva fue la de recordar a sus pilotos por radio que "los dos coches" debían "llegar a casa". No hubo órdenes de equipo, al igual que en ninguno de los equipos. Prueba de ello fue el adelantamiento que Daniel Ricciardo realizó sobre Vettel en este mismo tramo final de la prueba. Anteriormente los dos Force India también lucharon entre sí, como Massa y Bottas en Williams. Batallas limpias permitidas desde el muro. Sensacional. De cara al espectáculo, ya sólo falta que esos enfrentamientos tengan lugar también en circuitos con otros perfiles, que se dé entre equipos y que alguien sea capaz de 'atrapar' a Mercedes, aunque esto último es mucho pedir.
Desde la salida se perfiló, al margen del abuso de Mercedes, que los equipos con motores Mercedes podían aprovecharse de su potencia en las cuatro rectas de Sakhir. Williams y Force India estaban destinados a lugar por el podio, y la carrera fue dando como favoritos a los de Vijay Mallya. Por detrás de estos tres equipos de Mercedes (contando con el propio Mercedes), el ritmo de carrera ponía a McLaren (con Jenson Button) a la altura de Ferrari y Red Bull. Y de esta manera estaban situados en carrera. Fernando Alonso parecía que el octavo puesto era su posición, por delante del trío Raikkonen-Vettel-Ricciardo. Pero el coche de seguridad descolocó las posiciones adelantando a Red Bull por detrás de Mercedes, Force India y Button, y a Williams por detrás de los austriacos y delante de Ferrari.
Alonso 'celebró' en la línea de meta su noveno
Once giros para el final en los que Rosberg peleó por la victoria sin éxito, Sergio Pérez aguantó los arreones iniciales de Hulkenberg, quien finalmente sufriría para mantener la quinta plaza tras ser adelantado por Ricciardo, que previamente pasó a un Vettel que "no" se "divirtió" por estar peleando tan atrás. El coche de Button se desinfló y terminó abandonando -McLaren se va con dos ceros porque Magnussen hizo lo propio antes- y después vieron la bandera a cuadros Massa, Bottas, Alonso y Raikkonen. El asturiano levantó el puño cuando cruzó la línea de meta en novena posición… ¿en señal de victoria? "Se están escapando en la clasificación, lo están haciendo mejor que nosotros. Esta semana hay dos días de test aquí y me toca a mí. Hay que trabajar 24 horas, día y noche… y pedir paciencia", señaló Alonso tras una prueba frustrante para quien -teóricamente- aspira al campeonato.

No hay comentarios:
Publicar un comentario