domingo, 20 de octubre de 2013

UN REPASO A LAS ELIMINATORIAS, MAS BRILLOS QUE SOMBRAS




Más brillos que sombras
Magnífico. El ciclo de cuatro premundiales hilvanado por Ecuador de 2002 a 2014: clasificó en tres y en el cuarto quedó en la puerta, apenas por un punto.
Se fue otra eliminatoria sudamericana, la decimosexta; dejó regados los campos de emociones, dulces y amargas, festejos y lamentos, como siempre, hasta que se juegue la próxima y la ilusión se renueve para todos. También una estela de sensaciones dignas de análisis.
Lo mejor. El alto nivel de la competencia, de una exigencia terrible y con selecciones cada vez más fuertes y evolucionadas. Sudamérica ya tiene cinco representantes en el Mundial (Brasil, Argentina, Colombia, Chile, Ecuador) y puede agregar un sexto –Uruguay–. Estamos totalmente convencidos de que todos serán excelentes embajadores en la Copa del 2014. Más allá de Argentina y Brasil, siempre con fortísimo potencial, se ha formado un segmento notable de selecciones muy serias y competitivas integrado por Colombia, Chile, Uruguay, Ecuador, Paraguay (que esta vez decayó ante el siempre temido recambio generacional), al que de a poco parece ir enganchándose Venezuela. Esto hace de la Sudamericana una eliminatoria muy difícil y peleada.
Lo peor. El flojo nivel de los arbitrajes. Pobres en general. No puede decirse que hayan decidido la eliminatoria, pero se han anulado goles legítimos (varios) y se ha permitido muchas veces el juego brusco, entre otras cosas. De una cosa no puede haber duda: los futbolistas fueron mejores que los jueces. En el tramo final dirigieron muchos colegiados brasileños para ofrecer mayor neutralidad y quedaron al descubierto: son menos que discretos.
Fortuna. La de Uruguay. En casi todos los partidos, los yerros arbitrales siempre le fueron favorables. Entró a la última fecha con 13 jugadores amonestados; ninguno recibió amarilla. Le dieron un penal claramente inexistente ante Argentina; no le sancionaron, en contra, uno tremendo frente a Ecuador (que además ameritaba expulsión a su arquero y quedaba con 10 hombres). Le invalidaron a Ecuador un gol legal ante los Celestes. Frente a Perú debió ser expulsado Lugano por un codazo brutal apenas iniciado el juego, no sucedió... Fecha tras fecha, todo así. Demasiadas a favor.
Magnífico. El ciclo de cuatro premundiales hilvanado por Ecuador de 2002 a 2014: clasificó en tres y en el cuarto quedó en la puerta, apenas por un punto. Los tres pasajes conseguidos con técnicos colombianos (Bolillo-Suárez-Rueda). Esto habla de una coherencia en la idea y de un trabajo impecable en torno a la selección tricolor. También de un gran respaldo.
Triste. La sorprendente, casi absurda muerte de Christian Benítez en pleno desarrollo de la competencia. Un muchacho querible, positivo, siempre sonriente y un gran jugador. Lo sintió Ecuador, pero logró sobreponerse.
Ascenso. El de Venezuela, cada día más nítido y sostenido. Para Francia 98 logró el 6,25% de los puntos; para Corea y Japón 2002, el 29,62%; para Alemania 2006, el 33,33%; para Sudáfrica 2010, el 40,74%; y ahora, el 41,66%. Esto demuestra que no es una racha circunstancial, avanza. Van tres eliminatorias que deja atrás a las selecciones de Perú y Bolivia. Y por primera vez venció a Argentina, con total dominio, autoridad y merecimiento.
Diferentes. De los 4 primeros de la Copa América (Uruguay, Paraguay, Perú y Venezuela), tres quedaron eliminados y el otro fue al repechaje. Esto demuestra que son torneos con una tensión distinta, sobre todo porque uno se juega en terreno neutral (salvo el organizador) y en el otro incide mucho la localía. Vaya un mero ejemplo: Ecuador irá al Mundial pese a no haber ganado ningún partido de visitante; toda su cosecha fue en Quito.
Superofensivo. El estilo que inyecta el técnico Jorge Sampaoli. Impresionante. Ya lo había mostrado en el mejor Universidad de Chile de la historia, ahora lo ratificó y aumentó con un Chile que pasó de la bronca al fervor. El mundo del fútbol va a tomar nota de él en Brasil. Y lo hizo en medio del certamen, sin tiempo para acomodarse mucho y con los mismos jugadores que citaba el entrenador anterior.
La linda. Colombia. Se había perdido los tres mundiales anteriores por detalles (dos por un punto, uno por un gol). Y parecía encaminarse a otro fracaso. Pero llegó José Pekerman y le cambió la vida. El clásico “váyase a robar a su país” que se dispensa a los técnicos extranjeros duró un mes en Colombia. Luego el equipo empezó a ganar y a dar espectáculo y el presidente Juan Manuel Santos ha declarado que quiere nacionalizarlo. Junto con Chile, Colombia aportó el fútbol más bonito y contundente del torneo. Y por primera vez en su historia llegó segunda y con 30 puntos en una eliminatoria.
El devorador. Perú. Se comió otro técnico: Sergio Markarián. Él creyó que su sagacidad superaría la escasez de figuras. Pero no hay grandes entrenadores sin grandes jugadores. Perú pareció un equipo más competente que en clasificatorias anteriores, sin embargo terminó totalmente desdibujado y relegado junto a su vecino Bolivia, ahora ya más que vecino geográfico.
La estrella. Lionel Messi. Fue el sobresaliente de Argentina en casi todos los partidos. Jugó como decidido a demostrar que es tan figura en su selección como en Barcelona. Imparable. Sin él, Argentina es un equipo como tantos otros.
Goleadores. Hubo dos, Messi y Luis Suárez, ambos con 10 goles. Al uruguayo le adjudican uno que no hizo. El primer gol ante Perú en el Centenario fue de Sebastián Coates, reconocido por el propio Suárez en su cuenta de Twitter. Él se estiró para cabecear, pero nunca alcanzó ni a rozar la pelota. Pelota que, además, ni siquiera traspuso la raya.
¿Y la altura...? Bolivia perdió 14 de los 24 puntos que disputó en su bastión de La Paz. Por eso siempre sostenemos que la altura sola no juega.
El gol. Los dos de Falcao García a Paraguay. Simplemente sensacionales por potencia, técnica y repentización.
Triste. La sorprendente, casi absurda muerte de Christian Benítez en pleno desarrollo de la competencia. Un muchacho querible, positivo, sonriente...
TOMADO DE INTERNET: DIARIO EL UNIVERSO

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