sábado, 25 de enero de 2014

NADAL PERSIGUE EL MITO DE SAMPRAS


 
 
Nadal celebra su victoria contra Federer. / Eugene Hoshiko (AP)

Rafael Nadal ya está a solo un partido de completar su persecución del mítico Pete Sampras. El español derrotó 7-6, 6-3 y 6-3 a Roger Federer en su cruce de semifinales del Abierto de Australia y se citó en la final con Stan The Man Wawrinka (mañana, 9.30, Eurosport), que no le ha ganado ni un set en 12 partidos: 26-0. Nadal, que amenaza con convertir en monólogo lo que en su día fue la rivalidad más grande de la historia del tenis (manda 23-10 sobre Federer, no cede en los grandes desde 2007 y ha ganado los últimos cinco partidos), aspira a culminar en Melbourne una metamorfosis impensable. Él, que arrancó su carrera como el rey de la tierra, puede convertirse en el primer tenista en la Era Abierta (desde 1968) que gana al menos dos veces todos los torneos del Grand Slam. Eso implica dominar la arcilla, domar el cemento y comprender los misterios de la hierba. Eso habla de un tenista como un camaleón. Y eso retrata su ambición: el Nadal que pisó por primera vez Australia hace un decenio solo se parece al de ayer en que se mueve sobre el cemento con la agilidad del cazador en busca de su presa preferida.
Si vence, el español iniciará a los 27 años un ‘sprint’ por los 17 títulos del genio suizo
“La primera vez que vi a Nadal supe que sería genial en todas las superficies porque es un atleta increíble”, explicó en Melbourne Pistol Sampras, invitado por la organización a presenciar las semifinales y la final. “Borg [el sueco con el que siempre se comparó a Nadal] no lo era”, subrayó. “Los grandes jugadores se adaptan a superficies diferentes. Rafa tiene una movilidad impresionante. Creo que por eso ha comprendido cómo jugar en todas las superficies”, añadió el exnúmero uno sobre los pies ligeros que necesita el español para cubrirse tantas veces como puede el revés para golpear con su drive. “Cuando uno mira a la historia de este juego, ve que cada década tiene a su jugador. Rod [Laver] era obviamente el mejor en su tiempo. Yo tuve mis momentos en la década de los 90. Rafa y Roger están teniendo los suyos ahora. Hay que apreciar su rivalidad, porque no va a durar para siempre. Hay que sentarse y mirarles jugar. Son dos de los mejores jugadores de todos los tiempos jugando en la misma década”, cerró.
“¡Es tan rápido!”, se maravilló Stefan Edberg, ganador de seis grandes y entrenador de Federer. “Es muy duro en las esquinas, uno de los más duros que vi”, explicó sobre los zarpazos con los que el español pulverizó los intentos de su pupilo de encerrarle en la esquina del revés. En Melbourne, Federer quiso ser un cometa camino de la red. Nadal fue como la ley de la gravedad. Irremediablemente, le puso los pies en el suelo con pasantes de todos los colores. Eso obligó al suizo a jugar donde no quería, en la línea de fondo, donde sufrió entre lamentos el guion mil veces repetido. Su revés quedó hecho trizas por el drive alto del mallorquín. Soplaba el viento. La noche cubría el cielo. El frío azotaba a los espectadores, que vieron a un Nadal fresco de piernas, con la ampolla de la mano izquierda mejorada, el revés cruzado abriéndole el horizonte y el cuchillo afilado para asaltar los 14 títulos de Sampras, que solo mejoran los 17 de Federer.
Rafa ha comprendido cómo jugar en todas las superficies 
Pete Sampras
“No es momento de hablar de eso”, dijo el español, que se convertiría en el tenista más joven en llegar a los 14 si vence en Melbourne (27 años y 237 días). “Sampras ha sido uno de los mejores de la historia, pero no puedo pensar en eso ahora”, añadió. “Tengo un rival de una categoría máxima, que está jugando mejor que nunca, que viene de ganar a dos rivales del máximo nivel [Djokovic en cuartos y Berdych en semifinales]. Voy a intentar estar al ciento por ciento preparado para luchar por esos 14, pero queda camino por delante”, prosiguió. “Wawrinka se apoya en un servicio fantástico. Su juego de fondo es muy consistente y cada vez más. Te exige el máximo”.
Nadal pisa ya territorios históricos. Él, que perdió la final de 2012 (5h 53m, el récord, contra Djokovic) y no acudió a la cita en 2013 por una lesión de rodilla, puede volver a levantar la Copa en la misma pista en la que dejó llorando a Roger Federer (2009; “me está matando”, dijo el suizo sobre sus emociones por la derrota). El número uno está ante un partido de los que marcan una carrera. Si lo gana, no solo igualará a Sampras. A los 27 años, abrirá oficialmente un sprint contra el mito de Federer (17 grandes). La meta es la leyenda: ser el tenista con más torneos del Grand Slam de la historia.

Quejas por los gritos

“O hay reglas o no hay reglas. Hay que aplicarlas a todos por igual”. Roger Federer, que ya lleva un buen rato diciendo que Rafael Nadal fue “mejor”, explica de qué hablaba con el juez de silla durante el partido: “De que los gritos de Rafa al golpear la pelota van por fases, en unas los emite y en otros no”. La queja, que refleja dónde estaba su concentración en algunas fases del partido, fue el único punto amargo de un discurso cargado de autocrítica. “Si hay algo que me ha frustrado, es que no fui capaz de crearme oportunidades al resto”, admitió el campeón de 17 grandes, que solo pudo presumir de un 40-40 durante dos sets, y que se fue a casa con un solo break.
“Rafa te obliga a tomar riesgos en los intercambios y a ser agresivo y así es muy difícil estar acertado en todas las voleas”, resumió Stefan Edberg, su entrenador, que diseñó una agresiva estrategia con la que pretendía explotar la nueva raqueta de Federer, de 32 años (más grande, lo que le permite más potencia), y minimizar la superioridad del español en el fondo. “Tiene camino por delante para volver al nivel al que puede estar”, dijo. “Tuvo un 2013 difícil. Al menos ahora se siente sano. Tiene que ganar confianza. En unos meses, le veremos incluso mejor. Nadie puede hacer cambios radicales. Todavía puede ganar un grande”.
Así lo resumió Federer: “Es un buen comienzo. Vengo de muy lejos. No me han operado, como a Murray, ni he estado fuera siete meses, como Rafa, pero he jugado un tiempo con algo [en la espalda]. Este es un paso en la dirección correcta”.
Fuente: ATP.

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