martes, 26 de noviembre de 2013

EL PAPA DENUNCIA EL ACTUAL SISTEMA ECONÓMICO QUE MATA Y EXCLUYE A LAS PERSONAS.

El papa denuncia duramente el actual sistema económico, que considera no sólo "injusto a su raíz" sino que "mata" porque predomina la ley del más fuerte, en su primera exhortación apostólica Evangelii Gaudium (La alegría del Evangelio) publicada este martes. En el documento, de 142 páginas, y que supone en práctica el primer texto de su pontificado, el papa argentino se ocupa en un capítulo de algunos desafíos del mundo actual, entre ellos el de la crisis económica. El texto está dirigido a sacerdotes, religiosos y laicos y se ha hecho público tras los trabajos del Sínodo de Obispos, celebrado del 7 al 28 de octubre de 2012. En el centro de la Exhortación está la vuelta a lo esencial del Evangelio, a la misericordia y la "revolución de la ternura" de Jesús; una Iglesia que no se pone en el centro pero coloca en el centro a Cristo y está dirigida a la periferia "geográfica y existencial", a los más alejados y a los más pobres. Estos son los temas principales que trata el documento del papa, la Hoja de Ruta de lo que desea que sea la Iglesia Católica: Situación económica. El papa Francisco denuncia duramente el actual sistema económico que considera no sólo "injusto en su raíz" sino que "mata" porque predomina la ley del más fuerte. Asimismo, critica que "no sea noticia que muera de frío un anciano en la calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa". "Eso es exclusión", dice, denunciando la "cultura actual del descarte". Según el papa, "vivimos en la idolatría del dinero" y a todo ello se añade "una corrupción ramificada y una evasión fiscal egoísta, que han asumido dimensiones mundiales".
Tras la crisis financiera, según el papa, hay "una profunda crisis antropológica que niega la primacía del ser humano y la sustituye con otros ídolos.
Política. El papa considera que la política, a pesar de estar tan denigrada, "es una de las formas más importantes de la caridad". "Ruego al Señor que nos regale más políticos a quienes les duela de verdad la vida de los pobres", añade, para asegurar que el desequilibrio social "proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera" y que estas ideologías están negando "el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común".
Aborto. "No es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana", dice el papa, confirmando su postura sobre este asunto. Pero también explica que la Iglesia ha hecho "poco" por acompañar a las mujeres que se encuentran en esta situación, sobre todo, en un contexto de violación o extrema pobreza. "Es verdad que hemos hecho poco para acompañar adecuadamente a las mujeres que se encuentran en situaciones muy duras, donde el aborto se les presenta como una rápida solución a sus profundas angustias, particularmente cuando la vida que crece en ellas ha surgido como producto de una violación o en un contexto de extrema pobreza. ¿Quién puede dejar de comprender esas situaciones de tanto dolor?", se pregunta.
Iglesia. El papa Francisco no quiere una Iglesia centralista y pide más coraje a las conferencias episcopales. Pide que la Iglesia tenga "los templos con las puertas abiertas" en todas partes y dice que debe "pensar en una conversión del papado" para que el ejercicio de su ministerio sea "más fiel al sentido que Jesucristo quiso darle". Una excesiva centralización -mantiene- más que ayudar, complica la vida de la Iglesia y su dinámica misionera.
Modernización. El texto invita a recuperar "la frescura original del Evangelio", encontrando "nuevos caminos" y "métodos creativos", a no encerrar a Jesús en nuestros esquemas aburridos". Critica a la Iglesia "oscura", fiel a cierto estilo católico del pasado, que se siente superior a otros "sin preocuparles que el Evangelio tenga una real inserción en las necesidades de la gente". Pobres. "Para la Iglesia la opción de los pobres es una categoría teológica, antes que sociológica", dice el texto. El papa añade que por este motivo quiere "una Iglesia pobre para los pobres. Ellos tienen mucho que enseñarnos" y asevera que "mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres, no se resolverán los problemas del mundo".
Islam, Israel. "El verdadero islam y una adecuada interpretación del Corán se oponen a toda violencia", explica el documento, que pide "humildemente" a los países islámicos que garanticen la libertad de culto a los cristianos. Por otro lado, dirige una mirada "muy especial" al pueblo judío: "El diálogo y la amistad con los hijos de Israel son parte de la vida" de los católicos pues "los hijos de Israel son parte de la vida de los discípulos de Jesús". La exhortación dedica varios capítulos a elogiar las otras religiones; "El diálogo interreligioso es una condición necesaria para la paz en el mundo", asegura.
Mujer. El documento cierra a las mujeres cualquier posibilidad de sacerdocio, pero considera "que deben tener mayor espacio y una presencia más incisiva" en la Iglesia católica, que reconoce, dice, "el indispensable aporte de la mujer en la sociedad" pues "la sensibilidad, la intuición y unas capacidades peculiares suelen ser más propias de las mujeres que de los varones". Dice que "se ha de garantizar la presencia de las mujeres también en el ámbito laboral y en los diversos lugares donde se toman las decisiones importantes".
Jóvenes. Pide que se les dé más protagonismo y argumenta que ante los cambios sociales que se han producido, los jóvenes no suelen encontrar en las actuales estructuras de la Iglesia católica respuestas a sus inquietudes, necesidades, problemáticas y heridas. Explica que a los adultos les "cuesta escucharlos con paciencia, comprender sus inquietudes o sus reclamos, y aprender a hablarles en el lenguaje que ellos comprenden". Por esa misma razón, "las propuestas educativas no producen los frutos esperados".

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